domingo, 17 de mayo de 2009

Entrevista realizada por Rosario Sabarrena para su blog Artesanal

Hermosa entrevista realizada por Rosario Sabarrena (Winona) para su Blog Artesanal.

Tortita de Manteca

Tortita de manteca es una obra que puede ser catalogada como de “un amor lésbico” y no sería faltarle a la verdad, pero… hay algo más que quedarnos encasillados en eso.

Es una historia de amor, de celos, de “adueñarse” del otro, de lucha de egos bajo un mismo techo, del querer y no poder, de la soledad del amor inconcluso y la compañía que no llena.
Con una estética simple y una poética maravillosa reparte en sus palabras un dejo de “eso también me pasó a mí”.

Identificación con movimientos corporales agradables y repetición en sus textos. Con una primera parte de “ubicarnos” en la historia y una segunda parte (en donde se da un giro desde lo estético) de mostrarnos en forma coloquial lo que sucede entre estas dos mujeres que quieren construir y no pueden. ¿No pueden?

La música nos llega. El rompimiento de la cuarta pared nos llega. Todo llega, desde algún rincón. Nos toca, nos hace parte.

Con actuaciones bien marcadas y la dirección de Martín Marcou, de quien poco a poco se comenzará a hablar cada vez más. Muy interesante su dirección y una forma sencilla, no exagerada, delicada de mostrar este amor entre dos personas del mismo sexo.
No se excede y llega justo y gusta y atrae.

Se repone este año en pocas funciones con posibilidades de continuar en otra sala.

Recorrió diversos festivales y está generando una convocatoria cada vez mayor.


“Tortita de Manteca”
(ruidos turbios que se arrastran)
Sábados 21 hs –
Centro Cultural Defensa.
Defensa 535 – San Telmo
Entrada Gratuita
¡Quedan dos funciones!



Te invito a compartir la linda charla que tuve sobre la obra con Martín Marcou (se pronuncia Marcú) y Checha Amorosi en un bar de la calle Corrientes.

W: Me gustó muchísimo la obra. Creo que tiene una primera parte que es más cruda, dirigida al público. Y me pasó como en la poesía en la que a uno le cuesta retener las palabras, aunque se quede con el concepto general, con textos muy poéticos que me generaron ganas de leerlos, de volverlos a escuchar. Me pareció genial como a través de la estética das vuelta la forma de contar esta historia en una segunda parte.

¿Qué te lleva a escribir desde ese lado? ¿Hay una cuestión totalmente femenina o meramente sexual en la elección del título?

MM: Si, los títulos están generalmente vinculados con lo que cuenta la historia. Por ahí lo que sucede es que uno lo primero que hace al escuchar determinado título es vincularlo con determinada situación. Un poco la elección de los títulos tiene que ver con jugar con el equívoco y después la gente cuando se acerca y logra vencer los prejuicios, (es muy arriesgado)…

W: Claro, es como catalogar de antemano o ir predispuesto a encontrarse con algo, es la primera impresión ante el título.

CA: El propone: ¿Te la bancás o no te la bancás? Es crudo esto.

MM: No es algo que yo no pensé de antemano o de lo cual no tenga conciencia. Es una elección adrede para jugar con el equívoco y que la gente después se sorprenda y que si bien tiene un punto de contacto no necesariamente responde literalmente al título. Y después tiene que ver con una cuestión de ideología personal, un poco con mi historia. Yo particularmente tuve muchos NO en mi vida, mucha intolerancia. Creo que tengo la impunidad que me da el teatro y la libertad de decir, “bueno, ¿por qué no? Ahora quiero esto y me voy a animar a sostenerlo aceptando las consecuencias.” La vamos a remar y la vamos a sostener.

W: Debe ser totalmente liberador también desde un montón de lugares el plantear esto. Más allá de la lucha de tener que sostenerlo. Es lo que vos decís: “hoy es esto, y es lo que quiero mostrar”.

MM: Sí, y me la banco. No tranzo. Hay como mucha formalidad también dentro de lo que es el teatro alternativo. Y a mí me parece justamente que el espacio que se nos da es de búsqueda. Para mí es como un hervidero experimental. Yo me permito absolutamente todo, inclusive tomando el riesgo de equivocarme, de ser chabacano, de ser grosero, de ser barroco.

W: ¿No lo sentís más tuyo de esta forma?

MM: Hoy lo siento visceral y a veces tengo miedo del título que puse, mucho miedo pero me hago cargo y le doy para adelante. Yo podría poner cualquier otro título pero creo que hablan de uno, de todo lo que uno elige. Entonces, es decir, bueno, me pueden llegar a encasillar, a poner en determinado lugar y así y todo siento que hay público para todas las obras y que mi público lo voy a ir conquistando a partir de esa estética y de esa visceralidad, de esa autenticidad. Y que tarde o temprano va a pasar, por ahí voy a tardar más en llegar a la gente, pero se me va a conocer por eso.

W: Como espectadora pero más aún como actriz tu obra me generó un “quiero hacer eso”. Hay algo crudo en lo que estás diciendo y en la forma que me parece muy atractivo desde lo artístico. Hay otro lugar de exposición del actor, ¿no? Como ser como más brusco con el espectador. Realmente sentí que me estaban hablando, que me estaban provocando, me sentí parte de lo que estaba pasando.

MM: Tiene percepciones diferentes porque la sensorialidad juega también de otra forma, hay una cuestión de energía que se pone en juego…

W: el rompimiento de la cuarta pared, algo que no sabés bien donde está sucediendo la acción… miro adelante, miro atrás. Participás de otra forma. ¿A vos como actriz qué te pasa con esta forma de estética? ¿Lo sentís más frontal, más crudo en las palabras, te sentís más expuesta?

CA: A mi me gusta mucho más así porque la convivencia se puede llegar a lograr, ¿entendés? Me siento más absorbida por el entorno, comparto lo que está pasando. Es una cuestión más visceral, rompés la distancia.

MM: Tenemos esta idea de “compartir”. En el teatro estamos compartiendo, te estamos invitando a este banquete, te estamos haciendo parte. Me parece que en esa comunicación, en ese juego de interrelación, ahí aparece el verdadero teatro. Que inclusive no tiene que ver con el rompimiento de la cuarta pared, con la historia del teatro, más o menos clásico. Tiene que ver con como uno concibe contar una historia y como querés construir pensamiento en el otro y como te comunicás.

W: ¿Por qué elegiste representar esta historia de amor en el cuerpo de dos mujeres?

MM: Para correrme un poco de mi historia, que no sea personal, para que me cueste menos, para involucrarme de una manera más objetiva. Y estuvo bien la decisión porque por un lado decantó en cosas que yo no me esperaba, eso del imprevisto, encontrando cosas que uno desconoce o revelando cosas no solo sobre lo que escribí sino en la comunicación con el otro, en el vínculo con los actores, con la historia, con el texto.

W: ¿Los textos los escribiste antes y luego los “teatralizaste” o convocaste a los actores para que teatralicen lo que vos ibas escribiendo, y a eso le sumaste su devolución? Porque no es lo mismo ver un texto escrito que ver un texto representado. ¿Te basás en historias personales?

MM: Sí, por un lado había un texto escrito de antes y por el otro yo tengo una forma de construcción del espectáculo que está basada en la metamorfosis constante por decirlo de alguna manera. Trabajo mucho lo que es la dramaturgia de actores, de objetos, de acciones, de textos, de ensayos. Todo va cambiando y modificándose; o sea pruebo, saco, corto.

En cuanto al texo empecé distanciándome y a partir de la distancia surgió esta cuestión del universo femenino, después todos esos límites se fueron borrando y terminó primando la historia de amor. Y qué pasa cuando uno engaña y quiere que lo perdonen y qué pasa con la soledad y con las ausencias, las cosas que uno hizo bien y las cosas que uno hizo mal en la relación y terminó siendo la obra como un gran compendio de preguntas, de reflexiones y de instalar también la pregunta en el que mira. Se produce inevitablemente un proceso de identificación que va más allá de los géneros.

W: Está bueno, tenés otra devolución cuando ves esto con los actores. Laburás también con lo que ellos te dan desde tu texto.

MM: Eso para mí es fundamental, el modo en que ellos se relacionan con el material para mí es la clave de todo. En ese sentido tengo bastante espacio de libertad para con los actores y dejo que ellos se involucren. Todos los actores, obvio tienen su bagaje de conocimiento y su forma, su método y cada actor genera un vínculo y un contacto con el texto que es diferente.

W: ¿A vos que te sucede con este tipo de trabajo, con su metodología, con la clase de historias que están contando?

CA: Bueno, yo al principio, cuando leí los textos de DESMESURA VAGINAL (primera obra en la que trabajaron juntos) dije: “vamos”. Ni nos conocíamos casi, esto es algo que se fue construyendo, el laburo y la amistad. Yo soy inquieta, tengo mi cabeza (vengo del IUNA) pero soy más de “listo, probemos, hagamos”. Y lo que te puedo decir es que crecí muchísimo con él como actriz. El sabe lo que quiere, él sabe para donde va. Y leí los textos y dije sí, porque comparto la estética, porque me gusta su forma de humor, porque vamos de la mano haciéndonos crecer mutuamente. Hacer Tortita de Manteca, para mí fue bastante complejo en sí. Porque yo no soy mucho de la poesía, de la construcción elevada y mi proceso fue raro. Aparte el quería mostrar y creo que de hecho está, a dos mujeres, dos féminas que se aman y yo también me tenía que poner en ese lugar de mujer, estética, fina. Fue todo un proceso y estoy muy satisfecha, más con lo que está pasando hoy en día con la reposición de la obra, que está cayendo muy bien.

W: Te ví emocionada el sábado, y eso que no te conozco. Se veía a alguien superada por la situación en el aplauso final y el agradecimiento.

CA: Si, estamos haciendo un promedio de 100 personas por función e hicimos cuatro funciones hasta ahora. Es genial y creo que nos merecemos eso y mucho más porque nos venimos rompiendo el lomo y vamos a todos lados y tratamos de que así sea.

MM: Me quedé pensando en cuanto a lo que dijo Checha que le costó. Uno activa siempre un campo de resistencia ante lo que desconoce y eso se va rompiendo con el trabajo. Es lógico en cualquier actor, es válido e inclusive es sano porque me parece que hace que te replantees muchísimas cosas y ahí está el crecimiento. Pensaba en el campo de posibilidades que se abre cuando uno genera un trabajo. En este caso por ejemplo nos pasó que nos metimos con el universo lésbico. Si bien yo soy gay, el universo femenino me era familiar pero desconocía muchísimas cosas. Entonces hicimos muchísima investigación, trabajo de campo, vimos mucho cine y conocimos grupos de mujeres, agrupaciones de lesbianas que no solo nos brindaron información sino que nos transmitieron cierta esencia de ese universo que me parece que de alguna manera quedó plasmado en la memoria y en los cuerpos de las chicas. A veces uno cuando está haciendo un trabajo de acercamiento con la temática parece que solamente te quedaran pocas cosas pero en el inconsciente va quedando minucioso, artesanal lo que uno hace y eso me parece increíble. Estar sentado acá tomando un té calentito, en otoño con una cervecita, charlando y eso se produce a partir de una idea. Todo el recorrido, ese viaje que uno emprende vale la pena.

W: Es genial, es genial la devolución todo el tiempo, constantemente.

MM: Y valorarlo todo. Yo siempre le transmito a la gente que trabaja conmigo y me transmito todo el tiempo a mí: Valorar lo pequeño pero no desde el enunciado, sino sentirlo en la epidermis, en la piel, que te pase por algún lado y valorar esto, tu tiempo de venir acá con el grabador y tomar tu trabajo de escucharnos, eso para mi no tiene precio. Me parece hermoso.

W: Te entiendo porque a veces uno no toma conciencia de lo que genera. Uno a veces guarda un montón de cosas que va haciendo y es un riesgo siempre exponerlas, es un riesgo mostrarlas y cómo mostrarlas.

MM: Pero también es un riesgo no mostrarlas. Nosotros giramos bastante por muchos festivales, es uno de los puntales del grupo. A mí me interesa mucho viajar porque me parece que en el intercambio y en el mostrar el trabajo crecés un montón y nos ha sorprendido mucho que la gente mayor, te digo de 75 años para arriba es la que ha tenido más afectación y recibe las obras mejor que la gente joven inclusive.

W: No lo puedo creer, ¿me estás hablando en serio?

MM: Si, fueron a ver TORTITA, LAME VULVA, DESMESURA VAGINAL.

CA: Cuando fuimos al festival de Sierra de la ventana, las viejas fueron las más copadas. ¡Estaban encantadas!

MM: Eso es fabuloso, porque la persona mayor puede ser la más reticente, uno tiene el preconcepto de que la gente vieja es la que tiene que tener el prejuicio. Y nos pasó también entre el mismo público lésbico en donde fue muy bien aceptada. Y eso que no es que dijimos vamos a ser una obra para lesbianas.

W: Desde lo visual creo que trataste muy bien estéticamente la situación lésbica sin excesos. Se estaba hablando de una historia de amor, de dos seres, que en esta oportunidad, que en esta situación era representada por dos mujeres.

MM: Podrían haber sido dos hombres, un hombre y una mujer. Volvemos a la idea de la sorpresa porque la mayoría de las chicas lesbianas cuando finaliza la obra, me dicen que les encanta eso, que es una historia de amor y desengaño que le puede pasar a cualquiera y con qué respeto está tratado. Porque es como muy fácil hacer bandera y apología de la homosexualidad desde un lugar mucho más violento, mucho más agresivo, o lo que decíamos antes, de impacto por impacto gratuitamente. Y se quedarían con eso, con el ya lo vimos esto. Y acá se quedan con esa sensación de qué lindo, qué triste, por qué la dejó. Y para nosotros es tarea cumplida, era lo que quería transmitir. El resto lo completa la gente, el que mira.

W: ¿Estás conforme con los resultados en general?

MM: Mucho más conforme de lo que en un principio proyecté. Yo creo que en ese caso el tiempo es un elemento fundamental para que decanten las cosas y se procesen. Igual yo no creo en las obras como algo acabado; la completa el que mira. Creo que son productos imperfectos, por más que uno se mate laburando y puliendo, ajustando. Eso se ve reflejado mucho en el final de la obra y que la gente queda como medio descolocada y piensa que la obra sigue. La idea es que la vida sigue para estos dos personajes así como también la vida del espectador.

Versión digital de la entrevista acá: http://www.artesanal-winona.blogspot.com/

Winona.

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