martes, 1 de abril de 2008

Entrevista


Entrevista a Martín Marcou

Por Sonia Gonorazky editora de la revista Baruyera

baruyera@yahoo.com.ar

Visitá www.baruyoaldia.blogspot.com una tromba lesbiana feminista



1. ¿Qué querés contar en “Tortita”?

El germen de todas mis obras generalmente son aquellas cosas que alguna vez me marcaron o me dolieron mucho, y cuando esto ocurre suelo hacerme cargo de mis angustias y las transformo en historias, esto es una especie de postulado personal o un acuerdo con mis circunstancias. En principio cuando se me ocurrió la idea de esta obra, mi pretensión era contar mi experiencia en una relación de amor que tuve, que duró siete años, quería crear una especie de radiografía de aquel tiempo, tenía esa necesidad como parte del cierre de una etapa de mi vida, finalmente logré un recorte parcial, arbitrario, y subjetivo que terminó transformándose en un híbrido que podría ser tanto un melodrama homosexual, como una propaganda amorosa. Por suerte no se bien que salió, me gusta no saber, esto forma parte de mi búsqueda, no pienso en las obras como cosas acabadas, me gusta que la gente las complete, que pueda tener su propia interpretación de lo que ve, me parece que esto forma parte de la convención, si el público elige ir a vernos, también está en su derecho de poder tomar lo que necesite para sí de lo que le presentamos.

2. ¿Se puede decir que “Tortita de manteca” es la historia de un desencuentro? ¿habla del fracaso “del amor” o del fracaso de “un amor”?


En los vínculos constantemente se producen desencuentros, el misterio entre los amantes está en la porción de espacio que existe entre ellos que nunca se logra llenar, suele pasar que cada cual está ocupado en su individualidad y se pierde mucho tiempo en cuestiones ideológicas y creencias personales que se defienden a ultranza como verdades únicas y son pocos los se atreven a cruzar el puente que te lleva al encuentro real con el otro. Leí una vez que en los primeros momentos del enamoramiento abunda un elemento químico llamado neurotrofina, que provoca el deseo, con el paso del tiempo esa sustancia se desvanece y deja lugar a una hormona denominada oxitocina, la pasión amorosa sólo dura un poco, el comportamiento de las hormonas en una relación tengo entendido que desaparece a los dos años por los cambios biológicos experimentados en el cuerpo de los amantes, pasado ese tiempo, hay que comenzar a tomar decisiones determinantes, que tienen que ver con el tipo de relación que se pretende. De acuerdo a mi experiencia y mirando mi relación afectiva a la distancia, podría decir que no existe el fracaso del amor, creo en él y en sus diversas formas de manifestarse, y obviamente en sus consecuencias, tampoco creo en el fracaso de un amor, la palabra fracaso desvirtúa y empobrece todo aquello de lo que se construyó el vínculo, que no fue solo de cosas malas. Podría decir entonces que probablemente la obra hable de la resultante del amor, de lo que implica elegir al otro con toda su imperfección, y del entregarse sin pruritos y hacerse cargo de todo lo que pase después. Para amar a alguien la cobardía no sirve.


3.¿Por qué elegiste que tus personajes fueran dos mujeres?

Esa fue una elección adrede que tuvo que ver con la necesidad de generar una distancia del trabajo, para no traicionar sistemáticamente el texto, mi relación con el teatro es profunda y eminentemente pasional y a veces la traición para conmigo mismo me brota por los poros, cruzo límites, sería en este caso una estrategia comunicacional. El otro motivo es por mi estrecha relación con las mujeres, me encanta trabajar con ellas, me dan un tipo de sensibilidad que necesito para plasmar mis creaciones. Me entiendo con ellas, me siento cómodo, creo en las mujeres y ellas en mí, crecí rodeado de ellas.

4. ¿Cuál de estas palabras elegirían “la rubia” y “la morocha” para nombrarse a sí mismas y por qué? Lesbiana, gay, torta, homosexual, mujer que ama a otra mujer, etc. ¿O crees que preferirían no usar ninguno de estos términos? ¿Por qué?

No elegirían ningún término para definirse, tratarían de explicar su sexualidad sin entrar en divisiones de ningún tipo, seguramente aceptarían los hechos como parte de sus naturalezas sin indagar demasiado acerca de esas cuestiones y lo transmitirían al resto, mostrándose como presas de su destino. No tienen visiones radicales, ni fundamentalistas sobre las cosas. Estas mujeres odian ser etiquetadas, categorizadas, sienten que esto las estigmatiza y las limita, pero al mismo tiempo creo que esto se debe a que son prejuiciosas, y lo muestran en algunos pasajes de la obra, les importa la mirada de los otros, les preocupa ser marginadas por omisión y que no reconozcan su existencia, por eso trascendieron cualquier mote. Están en distintas etapas de su vida, la rubia está mucho más asumida, vive su sexualidad con más libertad, la morocha es más cruda con ella misma, más compleja. El hecho de que una sea morocha y la otra rubia, responde a una elección estrictamente estética y con ello intento generar un contrapunto, contrastes, opuestos. No tiene que ver con la psicología de los personajes, o con un cliché si no con una decisión creativa, de paleta de colores, de croma.

5. Aunque probablemente vos, como autor y director pensarás que tus trabajos tienen su propia vida, podrías contarnos si esperas interpelar a algunas personas particulares con “Tortita”, o dicho en fácil: ¿A quiénes va dirigida “Tortita”?

Esa cuestión la pensé mucho, me costó y me encuentra encontrar una respuesta, inicialmente había pensado en un segmento muy definido de público, pero al mismo tiempo acotado. Si bien la obra es una obra de género y los personajes son homosexuales, creo que los temas que se abordan en la pieza, son universales, temas como el abandono, la violencia, la traición, la ausencia, el dolor, la soledad o la pérdida de un ser querido, es algo que nos ocurre a todo individuo. Me gustaría que llegue a mucha gente, deber ser así, trataremos que el espectáculo se difunda lo máximo posible. Quiero que la identidad de los personajes no se determine solamente por la sexual, quiero mostrarlas en toda la inmensidad de sus humanidades, esa es mi manera de reivindicar la diversidad, mi pequeña forma de subversión, mi contrarrestar los encasillamientos.

6. Hace ya casi un año, te contactaste con Baruyera con la idea –si no me falla la memoria- de conocer una porcioncita del vasto mundo lésbico, ¿encontraste algo útil en eso para la obra?

El encuentro fue milagroso y automáticamente me instó a replantearme mi posición sobre algunas temáticas vinculadas con cuestiones de género, revisar mi sistema de creencias, releer mis estructuras, tener otras posibilidades de pensamiento. Fue un proceso grato, pero extraño, donde mi panorama de análisis fue variando y tuve que ir reasignando mis concepciones a nuevas formas de ver la sexualidad, en muchos sentidos ciertos conceptos que tenía eran muy vagos y poco sustanciosos. Aprendí a aceptar las disidencias, a escuchar otras visiones, me invité a la reflexión y me encontré con mujeres muy fuertes, auto convocadas por razones concretas, con objetivos claros, mujeres eficientes en sus tareas, pasionales, con las que me emparenté en muchos puntos, pero fundamentalmente en la autenticidad de la búsqueda, cada uno de nosotrxs desde su lugar pone en juego sus convicciones de manera intensa y artesanal y las lleva al límite de las posibilidades. Crecí en el intercambio. Me siento agradecido.

7. De ese primer contacto también surgió, tal vez inesperadamente, la posibilidad de sumarte al proyecto de la revista. ¿Cómo te sentís vos habitando, visitando o compartiendo este espacio textual “lesbofeminista”?

Al principio con dudas de cómo insertarme sumando a la causa, otorgando elementos que puedan aportar a la búsqueda que es puntual y necesaria, si bien tengo una mentalidad netamente feminista y estoy en contra de los discursos socialmente impuestos por una heterosexualidad normativa y obligatoria, y descreo rotundamente del patriarcado hegemónico, necesitaba sentir que mi compromiso era el adecuado, funcional. Me relacioné desde el teatro y estoy tratando de poder darle una forma definitiva a mi trabajo, adecuarlo para esté en comunión con el resto de la propuesta, es un proceso divertido y al mismo tiempo un desafío Me parece que la revista es única, con un perfil bien definido, y no quería desentonar destiñendo el propósito. Lesbofeminista me parecía una palabra fuerte y traté de entender que había atrás del término, pero sobre todo atrás de las mujeres que levantaban esa bandera. Finalmente con el paso de los meses terminó primando otra cosa más pura, y me quedé con la idea de visibilidad como motor para seguir enganchado con el proyecto. Creo que los aportes se hacen tangibles en la preponderancia de las intenciones. A partir de estas reflexiones, de a poco fui aflojando mi presión auto impuesta, bajé las defensas y comprendí que yo mismo me había puesto en ese sitio. Ustedes como editoras de la revista, me dieron libertad, me alentaron y celebraron mis aportes. Creo que el más importante es estar, formar parte, darles mi apoyo incondicional, sumar fuerzas, contribuir con la presencia, acompañar en intervenciones callejeras, denuncias públicas, apoyar la revista, su discurso y brindar soporte desde el cariño y el deseo de crecer con el proyecto.

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