martes, 1 de abril de 2008

Tortita de manteca

Tortita de manteca (Ruidos turbios que se arrastran) un nuevo espectáculo de Martín Marcou

Seleccionada para participar del II Festival Internacional de Teatro y Danza, FINTDAZ 2008, a realizarse en la ciudad de Iquique, Chile entre el 23 y el 27 de septiembre.

DURACIÓN: 50 minutos


GÉNERO: Melodrama homosexual


TEATRO CRUDO, se encuentra registrado actualmente como grupo estable en el Instituto Nacional de teatro (INT) con el número de registro 1020201060 y en el Instituto para la protección y fomento de la actividad teatral no oficial de la ciudad de Buenos Aires, PROTEATRO, con el número G.E.S 029.

Gérmen de la obra

La pieza es un ensayo breve y personal que habla entre otras cosas sobre la dificultad para soportar el abandono, resultante de una de mis historias de amor. Revisa a través de un lectura subjetiva, lo que implica elegir al otro con toda su imperfección, habla del entregarse sin pruritos y al mismo tiempo hacerse cargo de las consecuencias que acarrean los vínculos.

La obra me muestra desesperado, propenso a la angustia, perdido, metido en mí propio infierno creado a base de aciertos y errores construidos a diario en aquella relación. A través de las palabras aparezco emocional, barroco, sanguíneo y directo. La homosexualidad y el melodrama atraviesan indefectiblemente esta obra, en ella los recuerdos están friccionados al extremo, los vínculos enfermizos con la gente con la que me rodeé a lo largo de mi vida aparecen dosificados en frases fragmentadas.

Mis rasgos de persona caprichosa, mis miserias, el conformismo irreverente, mis pánicos cargados de ironías, mi forma insoportable de querer, son algunos de los soportes fundamentales de comprensión de este dolor transformado en una obra de teatro.

El cuento o la excusa

En esta historia los sufrimientos se producen en cadena. En este cruce de relaciones, las mujeres prescinden del esperma masculino, no hay señales de los hombres, fueron tragados por la tierra. No son necesarios, la historia de amor es entre dos mujeres.

La rubia, le mataron la novia hace 10 días, le abrieron el estómago, se lo llenaron de piedras y la tiraron en un descampado en Monte Chingolo.

La morocha su ex, esa misma a la que abandonó como un perro hace 3 años sigue esperándola. La rubia quiere buscar consuelo en la morocha y le propone encontrarse en un bar.
Ahí se encuentran, en el mismo bar de siempre, donde juntas alguna vez creyeron que podían, en ese espacio se suceden las palabras como puñales y entre las distancias que las separan, ruidos turbios se arrastran decretando nuevas decisiones.

La estructura dramática

La obra dramaturgicamente apunta a cruzar dos procedimientos dramáticos. Las primeras 4 escenas muestran a los dos personajes monologando, y preparándose para el encuentro.
Reflexionan frente al público, descubren su piel, y temores alojados en sus huesos, van a fondo con sus confesiones. Conocemos la psicología de cada una de ellas, su pasado a través de algunos fhash back, su estado actual y comenzamos a vislumbrar que puede llegar a acontecer en el bar donde ellas se encontrarán a reflexionar sobre su relación.

Las dos últimas escenas para contrarrestar las anteriores, proponen un universo más coloquial, donde el enfrentamiento sucede en términos directos, más espontáneos, cotidianos y desprolijos desde lo verbal. El código estético, y el universo personal de ellas, en las últimas dos escenas, difiere de las 4 primeras, donde propongo, trabajo y evidencio una elección más poética; la sonoridad de las palabras y la forma de decir las cosas es más cuidada, los estados de ánimos están contenidos y enmarcados en un orden aparente, todo el dolor subyace por debajo de bellas imágenes.

Agunas notas sobre el proceso creativo

La idea inicial era aunar recuerdos distorsionados y valerme de frases que sonaran como poemas rotos para elaborar una radiografía de los acontecimientos vividos, quería generar un sistema de comunicación que esté vivo y que desarrolle una síntesis de ese tiempo que no volverá jamás.

El teatro es un lugar privilegiado, mi espacio de resistencia, una forma de descifrar mis enigmas personales, mi huella digital sobredimensionada. Finalmente logramos montar un híbrido, realizamos un recorte parcial, arbitrario, y subjetivo que terminó transformándose en algo que podría ser tanto un melodrama homosexual, como una propaganda amorosa, una zona rosa femenina o un expendio de saliva lesbica cuidado estéticamente.

El punto de partida fue incierto, escuchamos latidos en muchos lugares hasta ir encontrando la construcción de sentido. En este proceso las actrices colaboraron activamente, proponiendo físicamente en forma exhaustiva maneras posibles de ligar mediante puentes imaginarios acciones diversificadas. Prueba y error, acción y reacción, causa y efecto, todo demandó un tiempo prolongado y de a ratos asfixiante. Ensayar en pleno verano del 2008 en una Buenos Aires húmeda fue demoledor. La diversidad de la propuesta, hace que el enfoque varíe constantemente.

Las 6 escenas que componen la totalidad de la pieza, conforman universos totalmente disímiles y autónomos, tranquilamente podrían ser partes de cualquier otra obra de teatro, juntas dan la idea de unidad de sentido. Las actrices debieron modificar su capacidad de adaptación en forma recurrente para poder cumplir con las consignas y dar forma a las sensaciones y los estados.

El trabajo con mujeres

La elección tuvo que ver con la necesidad de generar una distancia para no traicionar sistemáticamente el texto, mi relación con el teatro es profunda y pasional, a veces la traición para conmigo mismo me brota por los poros, cruzo límites.

Mis obras son muy personales y las creo a partir de mi historia, la relación con el otro y aquellas cosas que me modifican en forma sustancial.

El otro motivo real es mi estrecha relación con las mujeres, me dan un tipo de sensibilidad que necesito para plasmar en mis creaciones, me siento cómodo, creo en la mirada femenina y ellas en mí, crecí rodeado de mujeres. Me permiten no ser dogmático, ser antojadizo, vuelan conmigo, establecemos códigos íntimos y subversivos.

Las actrices



Checha Amorosi (La morocha)

Es egresada de la licenciatura en actuación del I.U.N.A, de manera particular se formó en actuación, danza y clown, mediante clases regulares, cursos, talleres y seminarios con diversos docentes como Dario Altomaro, Eduardo Cher, Cristina Moreira, Lito Cruz, José María Muscari, Mariela Asensio, y Cristina Martí. En el 2007 participó en la VI edición del Festival Internacional de teatro de Buenos Aires con el espectáculo “La Rueda de la desgracia”, proyecto espectacular de la carrera, dirigida por Marcelo Bertuccio. Forma parte del elenco del grupo de teatro “Tres gardenias”, del director Darío Serantes con quién viene protagonizando piezas en forma sucesiva desde el 2005.

En el 2006 ingresa al grupo Teatro Crudo. Con la obra Desmesura Vaginal (Shock de mujeres) ha viajado por festivales en todo el país, recibiendo menciones por su labor, y ha actuado en el 1º festival Internacional de teatro FINTDAZ 2007, en la localidad de Iquique, Chile, donde nuevamente formará parte este año de la segunda edición, esta vez con su trabajo en la obra Tortita de manteca (Ruidos Turbios que se arrastran)


Valeria Actis (La rubia)

En actuación se formó en la escuela de Raúl Serrano, con Débora Astrosky, y Fabián Rendo. Tiene experiencia en Cine, publicidad. En teatro trabajó junto a Cecilia Gispert.
Actualmente cursa el segundo año de la escuela integral de comedia musical “Protagonistas”, donde tiene como profesores a Hernán Kuttel, Marisa Provenzano, y Laura Oliva, entre otros. Ingresa a Teatro Crudo en el año 2007 para protagonizar Tortita de Manteca (Ruidos turbios que se arrastran)

La música

Para esta producción se contrató a Ezequiel Agüero para realizar la música original de la obra. Parte de la búsqueda incluyó la confesión y el grabado de pistas y también todo lo referente a los efectos especiales, parte del tratamiento de sonido que se realizó sobre la pieza. Ezequiel con mucha dedicación y tratando de sortear siempre amablemente las dificultades que se presentaron, llevó adelante la labor con paciencia, eficiencia e involucrado cada vez más a medida que el proceso creativo avanzaba, acercándose a los ensayos, trayendo cada vez nuevas versiones posibles de lo que buscábamos generar desde lo musical.

Ezequiel por un lado debió lidiar con los escasos recursos que pusimos al servicio de su trabajo, pero que él pudo sortear básicamente con voluntad. Por otro lado luchó tratando de interpretar mis conceptos ambiguos y desaforados, amplios y subjetivos como por ejemplo pedirle más dramatismo, o cosas demasiado intrincadas. Así sin poder explicarle mi dolor, asumí que debía reinterpretarlo él, desde su propia razón, historia y asimilación del texto, que tuvo en su poder desde un primer momento.

Nació entonces la música que acompaña la obra, que la empuja, que la retuerce, que la decora e intensifica.

La fotografía

A medida que avanzó el trabajo, casi de inmediato, paralelamente comencé a desarrollar una idea que me parecía podía complementar y potenciar la historia que estábamos contando.

Amo la fotografía, estudié cine, por lo cual mi relación con la imagen es cercana, potencial y necesaria para reforzar mis trabajos. Surgió entonces la necesidad de montar una foto galería para exhibir imágenes de estas mujeres.

Para trabajar con las fotos se convocó a Leandro Martinez y a Pablo Massa, quienes con generosidad hicieron posible que podemos llevar a cabo dos sesiones de trabajo intensas, de muchas horas. Para la muestra de trabajos en formato digital se los instó a trabajar en forma libre, buscando puntos de conexión entre sus propuestas y la historia. Así aparecieron dos estilos bien definidos, en el primer caso (Leandro Martinez) trabajó a partir de un look tanguero - sensual donde se fisgona a su vez lo urbano, aparece la preponderancia del color negro y el blanco en el vestuario que es contrarrestado con accesorios de colores que realzan algunas partes del cuerpo de las actrices. Las fotos fueron tomadas en terrazas de la ciudad. Ese día había viento. Las chicas trabajaron con temas de Britney Spears sonando de fondo y las maquilló Juan Sayes.

En el segundo caso las fotografías fueron tomadas en el Tigre, donde se trabajo con la naturaleza como escenario, en ellas las actrices vestidas con colores sobre saturados, recorrieron diversas locaciones realizando actividades cotidianas. La jornada de trabajo duró casi 7 horas. En ambos sesiones contamos con el trabajo de Mercedes K en el vestuario y la asistencia estética y de Ariel Campos en la asistencia general. En el tigre se sumó Eleonora Boffi. Las chicas se maquillaron solas. Yo jodí bastante porque quería maquillajes fuertes.

Para contextualizar las situaciones y anticipar la acción que está por desarrollarse en la sala al que público esté por ingresar cuando se realicen las funciones, se utilizará música especialmente compuesta para la fotogalería. Las dos producciones arrojaron como resultado, un número de 600 fotografías, de las cuales se seleccionaron con dificultad y discusiones mediante, 14 para la fotogaleria, donde lo que intenté fue que prime era el gusto personal de cada fotógrafo. Otras fotos se usaron para un fotomontaje que circula por youtube y otras páginas de Internet, en páginas del grupo y se pueden ver por ejemplo en este blog.

Nota: El espacio escénico elegido para representar la obra originalmente era no convencional, fue pensado para ser montado en un bar de la ciudad, lo cual no implica que no se pueda recrear en un teatro tradicional.

El trabajo físico, el bolero y la coreografía

Algo claro a la hora de comenzar a tomar algunas decisiones, era que había que aprovechar los recursos con los que contaban las actrices. Ambas tienen un gran manejo de su cuerpo, así formulándome interrogantes acerca de la manera de contar, con confianza desmembré poco a poco sus cualidades, buscando movimientos estilizados, con distintos tipos de calidad, trabajando ritmos, alteraciones de velocidad, pausas, sincronización, disociación, etc.

Valeria me ofreció la posibilidad de interpretación musical. Después de analizar varias opciones, lo que se decidió en forma conjunta fue componer un bolero, escribí entonces la letra a partir de retazos de varios poemas antiguos que dormían en los archivos de mi compu y Ezequiel compuso la música.

En el caso de Checha, trabajamos la coreografía a nivel piso y optamos por un tema de Hugues Le Bars. La creación de la misma se generó a partir de la búsqueda de movimientos que insinúan el deseo de alcanzar algo que ya no se tiene, ese fue el móvil y el núcleo de la intención. Si bien colaboré dando mi punto de vista, diseccionando la propuesta física de ella, y haciendo el recorte que creía propicio, la creación de la coreografía finalmente es de Checha, actriz dúctil y decidida.

La elección estética

En un principio tomamos como referencia y punto de partida, vestuarios de la película 2046 de Wong Kar – Wai e imágenes de artistas plásticos como por ejemplo Fiona Rae, Jon Fabre, Franz Ackerman, personas con una estética neobarroca.

En las primeras 4 escenas las protagonistas usarían ropa sensual y bien pegada a sus cuerpos. En las últimas dos escenas que se desarrollan en el bar, vestirían de forma sensual, preparadas para el encuentro.

Otras cosas que se dijeron y no se hizo; contra los prejuicios, estigmas, mitos y prototipos sociales, estas mujeres que sienten deseos y aman a personas de su mismo sexo, se verían estéticas, femeninas y cuidadas desde la imagen. Ellas hace tres años que no se ven, pretenden sorprender a la otra, se preparan para verse bien. Lucirían vestidos de tarde, que es el momento del día en el que ocurre la obra. La rubia luciría ropa negra, tiene que ver con la perdida, el luto y su estado de ánimo actual. La Morocha iría al bar con un vestido nuevo, color blanco, limpia, lista para volver a empezar, radiante ante la posibilidad de volver a ver al objeto de su afecto. Los vestuarios serían completados con accesorios que signifiquen cosas importantes y trascendentes para las actrices. Todo esto se fue desterrando por insuficiente, literal y por que no definía, ni acompañaba lo que sucede en la obra.

Estos cambios obedecen a las constantes mutaciones a las que sometimos a la puesta. Actualmente la estética es una discusión permanente, con consensos, pactos que se desestiman y una búsqueda desenfrenada por darle una forma definitiva, funcional y coherente a nuestras mujeres. Convenimos en que el vestuario va a desprenderse de la personalidad que habita a cada una de estas mujeres, que no lo dije antes, tienen nombres; Marisol (Rubia), Anabella (Morocha)

La imagen

Vanina Moreno, amiga y diseñadora gráfica, trabajo con dos propuestas. Si bien me gustaron ambas. La imagen de las mujeres en las sillas, con la pared con los colores de la bandera del arco iris de fondo, me pareció la más acertada. Discutimos la idea con Mercedes K, encargada de colaborar en la parte estética y diseño de imagen de la obra. Se descartó una imagen inicial trabajada por otra persona que no entendió el espíritu y la esencia del espectáculo. Esto despertó una serie de vericuetos, mal entendidos, que dieron pié a una nueva visión sobre el trabajo.

Ficha técnica

CHECHA AMOROSI: Actriz

VALERIA ACTIS: Actriz

LEANDRO MARTINEZ – PABLO MASA: Fotografías

EDICION FOTOMONTAJE: Leandro Martinez

SOL OSIMI: Maquillaje

EZEQUIEL AGÜERO: Música Original, tratamiento sonoro

MERCEDES MOLINA: Concepción estética/ vestuario

ELEONORA BOFFI: Asistente de vestuario

DISEÑO GRAFICO: Vanina Moreno

AGUSTIN LAMBIASE: Asistente de producción

ARIEL CAMPOS: Asistente de Dirección/Producción

ANA PAULA FORT CANEDA: Asistente general

MARTÍN MARCOU: Dirección, Dramaturgia, y Puesta En Escena

BOLERO: Música Ezequiel Agüero. Letra: Martín Marcou

COREOGRAFÍA: Checha Amorosi

VOCES EN LA LLUVIA: Lola Micucci, Mercedes Molina

MAQUILLAJE SESIÓN FOTOS DE LEANDRO: Juan Sayes

Entrevista


Entrevista a Martín Marcou

Por Sonia Gonorazky editora de la revista Baruyera

baruyera@yahoo.com.ar

Visitá www.baruyoaldia.blogspot.com una tromba lesbiana feminista



1. ¿Qué querés contar en “Tortita”?

El germen de todas mis obras generalmente son aquellas cosas que alguna vez me marcaron o me dolieron mucho, y cuando esto ocurre suelo hacerme cargo de mis angustias y las transformo en historias, esto es una especie de postulado personal o un acuerdo con mis circunstancias. En principio cuando se me ocurrió la idea de esta obra, mi pretensión era contar mi experiencia en una relación de amor que tuve, que duró siete años, quería crear una especie de radiografía de aquel tiempo, tenía esa necesidad como parte del cierre de una etapa de mi vida, finalmente logré un recorte parcial, arbitrario, y subjetivo que terminó transformándose en un híbrido que podría ser tanto un melodrama homosexual, como una propaganda amorosa. Por suerte no se bien que salió, me gusta no saber, esto forma parte de mi búsqueda, no pienso en las obras como cosas acabadas, me gusta que la gente las complete, que pueda tener su propia interpretación de lo que ve, me parece que esto forma parte de la convención, si el público elige ir a vernos, también está en su derecho de poder tomar lo que necesite para sí de lo que le presentamos.

2. ¿Se puede decir que “Tortita de manteca” es la historia de un desencuentro? ¿habla del fracaso “del amor” o del fracaso de “un amor”?


En los vínculos constantemente se producen desencuentros, el misterio entre los amantes está en la porción de espacio que existe entre ellos que nunca se logra llenar, suele pasar que cada cual está ocupado en su individualidad y se pierde mucho tiempo en cuestiones ideológicas y creencias personales que se defienden a ultranza como verdades únicas y son pocos los se atreven a cruzar el puente que te lleva al encuentro real con el otro. Leí una vez que en los primeros momentos del enamoramiento abunda un elemento químico llamado neurotrofina, que provoca el deseo, con el paso del tiempo esa sustancia se desvanece y deja lugar a una hormona denominada oxitocina, la pasión amorosa sólo dura un poco, el comportamiento de las hormonas en una relación tengo entendido que desaparece a los dos años por los cambios biológicos experimentados en el cuerpo de los amantes, pasado ese tiempo, hay que comenzar a tomar decisiones determinantes, que tienen que ver con el tipo de relación que se pretende. De acuerdo a mi experiencia y mirando mi relación afectiva a la distancia, podría decir que no existe el fracaso del amor, creo en él y en sus diversas formas de manifestarse, y obviamente en sus consecuencias, tampoco creo en el fracaso de un amor, la palabra fracaso desvirtúa y empobrece todo aquello de lo que se construyó el vínculo, que no fue solo de cosas malas. Podría decir entonces que probablemente la obra hable de la resultante del amor, de lo que implica elegir al otro con toda su imperfección, y del entregarse sin pruritos y hacerse cargo de todo lo que pase después. Para amar a alguien la cobardía no sirve.


3.¿Por qué elegiste que tus personajes fueran dos mujeres?

Esa fue una elección adrede que tuvo que ver con la necesidad de generar una distancia del trabajo, para no traicionar sistemáticamente el texto, mi relación con el teatro es profunda y eminentemente pasional y a veces la traición para conmigo mismo me brota por los poros, cruzo límites, sería en este caso una estrategia comunicacional. El otro motivo es por mi estrecha relación con las mujeres, me encanta trabajar con ellas, me dan un tipo de sensibilidad que necesito para plasmar mis creaciones. Me entiendo con ellas, me siento cómodo, creo en las mujeres y ellas en mí, crecí rodeado de ellas.

4. ¿Cuál de estas palabras elegirían “la rubia” y “la morocha” para nombrarse a sí mismas y por qué? Lesbiana, gay, torta, homosexual, mujer que ama a otra mujer, etc. ¿O crees que preferirían no usar ninguno de estos términos? ¿Por qué?

No elegirían ningún término para definirse, tratarían de explicar su sexualidad sin entrar en divisiones de ningún tipo, seguramente aceptarían los hechos como parte de sus naturalezas sin indagar demasiado acerca de esas cuestiones y lo transmitirían al resto, mostrándose como presas de su destino. No tienen visiones radicales, ni fundamentalistas sobre las cosas. Estas mujeres odian ser etiquetadas, categorizadas, sienten que esto las estigmatiza y las limita, pero al mismo tiempo creo que esto se debe a que son prejuiciosas, y lo muestran en algunos pasajes de la obra, les importa la mirada de los otros, les preocupa ser marginadas por omisión y que no reconozcan su existencia, por eso trascendieron cualquier mote. Están en distintas etapas de su vida, la rubia está mucho más asumida, vive su sexualidad con más libertad, la morocha es más cruda con ella misma, más compleja. El hecho de que una sea morocha y la otra rubia, responde a una elección estrictamente estética y con ello intento generar un contrapunto, contrastes, opuestos. No tiene que ver con la psicología de los personajes, o con un cliché si no con una decisión creativa, de paleta de colores, de croma.

5. Aunque probablemente vos, como autor y director pensarás que tus trabajos tienen su propia vida, podrías contarnos si esperas interpelar a algunas personas particulares con “Tortita”, o dicho en fácil: ¿A quiénes va dirigida “Tortita”?

Esa cuestión la pensé mucho, me costó y me encuentra encontrar una respuesta, inicialmente había pensado en un segmento muy definido de público, pero al mismo tiempo acotado. Si bien la obra es una obra de género y los personajes son homosexuales, creo que los temas que se abordan en la pieza, son universales, temas como el abandono, la violencia, la traición, la ausencia, el dolor, la soledad o la pérdida de un ser querido, es algo que nos ocurre a todo individuo. Me gustaría que llegue a mucha gente, deber ser así, trataremos que el espectáculo se difunda lo máximo posible. Quiero que la identidad de los personajes no se determine solamente por la sexual, quiero mostrarlas en toda la inmensidad de sus humanidades, esa es mi manera de reivindicar la diversidad, mi pequeña forma de subversión, mi contrarrestar los encasillamientos.

6. Hace ya casi un año, te contactaste con Baruyera con la idea –si no me falla la memoria- de conocer una porcioncita del vasto mundo lésbico, ¿encontraste algo útil en eso para la obra?

El encuentro fue milagroso y automáticamente me instó a replantearme mi posición sobre algunas temáticas vinculadas con cuestiones de género, revisar mi sistema de creencias, releer mis estructuras, tener otras posibilidades de pensamiento. Fue un proceso grato, pero extraño, donde mi panorama de análisis fue variando y tuve que ir reasignando mis concepciones a nuevas formas de ver la sexualidad, en muchos sentidos ciertos conceptos que tenía eran muy vagos y poco sustanciosos. Aprendí a aceptar las disidencias, a escuchar otras visiones, me invité a la reflexión y me encontré con mujeres muy fuertes, auto convocadas por razones concretas, con objetivos claros, mujeres eficientes en sus tareas, pasionales, con las que me emparenté en muchos puntos, pero fundamentalmente en la autenticidad de la búsqueda, cada uno de nosotrxs desde su lugar pone en juego sus convicciones de manera intensa y artesanal y las lleva al límite de las posibilidades. Crecí en el intercambio. Me siento agradecido.

7. De ese primer contacto también surgió, tal vez inesperadamente, la posibilidad de sumarte al proyecto de la revista. ¿Cómo te sentís vos habitando, visitando o compartiendo este espacio textual “lesbofeminista”?

Al principio con dudas de cómo insertarme sumando a la causa, otorgando elementos que puedan aportar a la búsqueda que es puntual y necesaria, si bien tengo una mentalidad netamente feminista y estoy en contra de los discursos socialmente impuestos por una heterosexualidad normativa y obligatoria, y descreo rotundamente del patriarcado hegemónico, necesitaba sentir que mi compromiso era el adecuado, funcional. Me relacioné desde el teatro y estoy tratando de poder darle una forma definitiva a mi trabajo, adecuarlo para esté en comunión con el resto de la propuesta, es un proceso divertido y al mismo tiempo un desafío Me parece que la revista es única, con un perfil bien definido, y no quería desentonar destiñendo el propósito. Lesbofeminista me parecía una palabra fuerte y traté de entender que había atrás del término, pero sobre todo atrás de las mujeres que levantaban esa bandera. Finalmente con el paso de los meses terminó primando otra cosa más pura, y me quedé con la idea de visibilidad como motor para seguir enganchado con el proyecto. Creo que los aportes se hacen tangibles en la preponderancia de las intenciones. A partir de estas reflexiones, de a poco fui aflojando mi presión auto impuesta, bajé las defensas y comprendí que yo mismo me había puesto en ese sitio. Ustedes como editoras de la revista, me dieron libertad, me alentaron y celebraron mis aportes. Creo que el más importante es estar, formar parte, darles mi apoyo incondicional, sumar fuerzas, contribuir con la presencia, acompañar en intervenciones callejeras, denuncias públicas, apoyar la revista, su discurso y brindar soporte desde el cariño y el deseo de crecer con el proyecto.